Análisis

La alianza de Emiratos Árabes Unidos y Francia contra Turquía está destinada a fracasar

La retórica antiislámica del mandatario francés, Emmanuel Macron, se devuelve en su contra y revela que el poscolonialismo de su país ya no influye en Oriente Medio.

Numan Aygen, Mehmet Rakipoglu   | 10.11.2020
La alianza de Emiratos Árabes Unidos y Francia contra Turquía está destinada a fracasar (Archivo Agencia Anadolu)

Estambul

La doctrina estratégica de Estados Unidos durante la era de Obama ha cambiado el equilibrio de poder en Oriente Medio. Washington no consideró el ascenso de China en Asia-Pacífico solo como un desarrollo regional. Por el contrario, EEUU se dio cuenta del aspecto desafiante del creciente poder económico de China con respecto al sistema global, y en este contexto, priorizó la lucha contra China durante el período de Obama, dando solo un segundo lugar a Oriente Medio. 

Si bien la situación antes mencionada profundizó las preocupaciones de seguridad de los aliados de Estados Unidos, también creó un vacío de poder a escala regional. Esta política llevó a los actores locales a asumir más responsabilidades en materia de seguridad, allanó el camino para que Emiratos Árabes Unidos (EAU) asumiera un papel más activo y también permitió a Francia intentar forjarse una posición más sólida en el nuevo orden a punto de establecerse en la región, llenando el vacío derivado de la nueva estrategia de Estados Unidos de traspasar sus responsabilidades a otros. Por lo tanto, Emiratos Árabes Unidos y Francia han llegado a actuar juntos sobre un terreno común creado como consecuencia de esta estrategia estadounidense.

Por otro lado, Francia, que tradicionalmente compite con Alemania en la Unión Europea (UE) y piensa de manera diferente en ciertos temas, quiere cambiar su estatus a nivel mundial. Oriente Medio también es de gran importancia para Francia en este punto. La visión del presidente francés, Emmanuel Macron, sobre la explosión de enorme magnitud en el puerto de Beirut, en el Líbano, como una oportunidad y sus esfuerzos por proyectar influencia en la política regional mediante el empleo de las herramientas de "poder blando" de Francia, también podrían interpretarse de esta manera. Pero hay dos obstáculos importantes en el camino de París: el primero son las naciones de la región, y el segundo son los fuertes vientos que soplan en las calles de Oriente Medio a favor de Turquía y su presidente, Recep Tayyip Erdogan.

La fuerte reacción de la gente de Oriente Medio contra las declaraciones de Macron sobre el islam y Mahoma revela que Francia no puede ganar ninguna influencia real en la región con su mentalidad poscolonial.

De hecho, la solidaridad de Turquía con la gente de la región y la inmensa popularidad del presidente Erdogan en la calle árabe están haciendo descarrilar las ambiciones políticas de Francia. En este punto, Emiratos Árabes Unidos sube al escenario como un actor que probablemente permitirá que Francia ejerza nuevamente influencia en Oriente Medio. Podemos observar con seguridad que los sentimientos anti-Turquía son una de las áreas de cooperación entre EAU y Francia.

La política exterior francesa bajo Macron, a quien la oposición acusa de falta de experiencia y deficientes habilidades de liderazgo, se está involucrando cada vez más en disputas con algunos de sus aliados de la OTAN, y no menos importante con Turquía. El apoyo francés a los Emiratos Árabes Unidos, que ha estado brindando apoyo a las milicias del golpista general Haftar en Libia, así como los acuerdos que los dos países han sellado, han servido para intensificar la crisis con Turquía. Esta constituye la principal razón detrás de la convergencia y alineación de Francia y EAU en oposición a Turquía en la región.

La alineación, que había comenzado con la retirada británica de la región en 1968, se ha intensificado recientemente. El 3 de junio, celebraron la 12ª sesión de sus reuniones anuales de “Diálogo estratégico”. En la reunión, altos funcionarios de las administraciones de Abu Dhabi y París expresaron su deseo de fortalecer las relaciones bilaterales y aprobaron una hoja de ruta de 10 años que trazaron para "profundizar la asociación estratégica".

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Noción antiTurquía de la asociación Francia-EAU

Francia ve a EAU como una fuente importante de inversión, comercio y energía. Además, los Emiratos Árabes Unidos alberga la primera base militar permanente de Francia en el Golfo, donde hay un gran número de soldados franceses estacionados según un acuerdo firmado en 1995. Inaugurada en 2009, la base permite a Francia responder militarmente en caso de un ataque.

Aparte de esto, la existencia de la base militar permite a la industria de defensa francesa irrumpir en el mercado de Oriente Medio, lo que facilita las actividades coloniales de Francia en África. Esta base ha elevado las relaciones entre los dos países a un nuevo nivel en el campo de la seguridad. Francia vendió un total de EUR 4.700 millones en armas a los Emiratos Árabes Unidos entre 2010 y 2019, y cerca de EUR 1.500 millones fueron vendidos en 2019. París quiere lograr múltiples fines a través de estas ventas de armas a Abu Dhabi, primero floreciendo económicamente. En segundo lugar, fortaleciendo a Emiratos Árabes Unidos para frustrar las tendencias cada vez más fuertes y desafiantes contra el statu quo para que no se les permita convertirse en un nuevo orden regional, y lograrlo sin asumir responsabilidades importantes en todo Oriente Medio. Y tercero, convertirse en una nueva potencia militar activa a tener en cuenta que llenará el vacío dejado en la región por Estados Unidos.

Después de los levantamientos árabes en 2011, las relaciones entre Emiratos Árabes Unidos y Francia cobraron impulso hasta tal punto que comenzaron a amenazar con desestabilizar aún más la región. La perspectiva de la democratización de la región alarmó a EAU, un régimen autoritario de Oriente Medio, así como a Francia, que considera como una amenaza cualquier democratización radical que pueda plantear desafíos fuera de su control. Definieron debidamente a los actores islámicos con agendas políticas y dinámicas regionales como “fuerzas islámicas extremistas”.

Macron ve a Abu Dabi y Riad como socios importantes de las políticas antiislámicas de Francia en Oriente Medio, que lleva a cabo bajo el disfraz de "luchar contra el extremismo". Por lo tanto, a medida que la alineación Francia-EAU continúa desarrollándose en el marco de esta asociación bilateral, sus relaciones con Turquía se hunden en una crisis más profunda cada día que pasa. En consecuencia, la gente de la región y las actividades y políticas regionales de Turquía en Oriente Medio están amenazadas por el dúo franco-emiratí, que apoya a Grecia en la compleja y polémica disputa fronteriza marítima y la zona económica exclusiva (ZEE), y respalda a Haftar en Libia y al terrorista PKK/PYD en Siria.

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Abu Dhabi y París apoyan a Haftar contra Turquía

Francia y EAU comenzaron a apoyar a Haftar a principios de 2014. Se reveló que el Gobierno francés dio su apoyo a la "Campaña de Libia Occidental" de Haftar en abril de 2019, que tenía como objetivo tomar el control de Trípoli y derrocar al Gobierno de Acuerdo Nacional reconocido por la ONU (GNA ). Si bien EAU proporcionaron el apoyo aéreo necesario al equipar al ejército mercenario de Haftar con equipo militar, vehículos blindados, sistemas de defensa y drones de asalto, la contribución de Francia a la empresa de Haftar llegó en forma de inteligencia, fuerzas especiales y una serie de armas avanzadas. Haftar elogió abiertamente el apoyo de Francia hacia fines de 2019, mientras se cometieron más crímenes de guerra contra los ciudadanos como resultado de la guerra civil.
Esfuerzos de EAU y Francia en el Mediterráneo oriental

Uno de los puntos que es necesario abordar con respecto a los recursos energéticos de la región es el Proyecto del Oleoducto del Mediterráneo Oriental, conocido popularmente como “Eastmed”, que conectará a Israel con la Administración grecochipriota del sur de Chipre (GASC), y de allí a Grecia, transportando gas natural a toda Europa, y principalmente a Italia. El acuerdo, tal como está, implicó la extracción de gas natural de los recursos energéticos en la región del Mediterráneo oriental de Turquía. El acuerdo en su forma actual tiene como objetivo excluir a Turquía de los recursos energéticos en el Mediterráneo Oriental. Cuando el Foro de Gas EastMed fue establecido por el sur de Chipre, Egipto, Israel, Jordania y Palestina en abril de 2019, las partes mencionadas que excluyeron completamente a Turquía del acuerdo. Siete meses después, EAU, Grecia y el sur de Chipre celebraron la primera reunión tripartita y poco después, Francia solicitó participar en el foro como observador permanente.

La intervención de Turquía en Libia y el fracaso de la alineación EAU-Francia

Los vínculos históricos y religiosos de Turquía con Libia, los crímenes de guerra cometidos en Libia, las políticas de Francia y los Emiratos Árabes Unidos dirigidas a explotar la región y todas las atrocidades cometidas contra el gobierno democráticamente elegido de Libia, a saber, el GNA, constituyeron las principales razones para la intervención de Turquía en Libia. Además, la intervención de Turquía, que tuvo lugar por invitación de Libia, ya ha comenzado a ser efectiva en lo que respecta a la distribución equitativa del gas natural recién descubierto y los demás recursos energéticos entre quienes son los destinatarios legítimos, y no entre un montón de los colonialistas.

Ankara firmó un acuerdo para delimitar sus fronteras marítimas con el GNA libio en noviembre de 2019 como respuesta a la alianza anti-Turquía que surgió en el Mediterráneo Oriental con el objetivo de confinar a Turquía dentro de una pequeña franja costera. Una parte de las áreas de jurisdicción marítima de Turquía se ha determinado mediante este acuerdo. Libia brindó un apoyo sustancial al GNA en su aparente lucha contra el golpista Haftar, pero en verdad, en su lucha real contra Francia y los Emiratos Árabes Unidos, que buscan convertirse en nuevas potencias en la región. Como resultado de la lucha decidida de Turquía, la zona de jurisdicción marítima designada por el acuerdo con Libia también fue reconocida y registrada por las Naciones Unidas. Turquía ha llegado así, con una voz muy fuerte, a la misma mesa desde la que se realizaron esfuerzos concertados para mantenerla alejada. En conclusión, como Francia y los Emiratos Árabes Unidos han fracasado en sus planes contra Turquía, el corredor entre Israel y Grecia ha sido cerrado por un acuerdo internacional reconocido por la ONU, reduciendo a Israel a una posición en la que tiene que obtener la aprobación de Turquía para poder exportar gas.

Razones detrás de la retórica antiTurquía

Turquía, como potencia militar y tecnológica en ascenso en Oriente Medio, es percibida como una amenaza por las potencias occidentales, ya que apoya a los pueblos oprimidos de la región abriendo sus fronteras, es amada por las naciones musulmanas y considerada como el principal representante de los musulmanes en el mundo. Una declaración reciente del primer ministro armenio Nikol Pashinyan apunta a este miedo deliberadamente construido: “Turquía tiene como objetivo establecer un imperio turco. No se sorprenda si se expanden no sólo en las islas griegas sino también hacia la Europa continental. Una vez que Turquía logre esto, espérenlos en las faldas de Viena".

Podemos decir que la retórica antiislámica y antiturca que ha surgido como consecuencia de la creciente influencia de Turquía en la región y su poderosa política exterior se deriva del temor de que el islam y los musulmanes hayan comenzado a volver a sus identidades auténticas. El presidente Erdogan se ha referido recientemente a este miedo diciendo que, a los ojos de un occidental, "un musulmán es un turco y un turco es un musulmán". Este miedo empuja a los diferentes actores de la región a buscar socios alternativos, controlables y serviles entre los musulmanes. Con Francia cada vez más cerca de Emiratos Árabes Unidos en su búsqueda por encontrar un socio de este tipo, Turquía continúa firmemente sus actividades en la región y se aferra a su postura decidida de política exterior.
Situación actual

Las últimas declaraciones de solidaridad de Macron con Armenia y su acusación a Azerbaiyán y Turquía sobre el reciente conflicto y, además, sus últimos discursos en los que apuntó al islam y Turquía y que avivaron la islamofobia han intensificado drásticamente la crisis. Ahora podemos anticipar una crisis más profunda entre París y Ankara con Charlie Hebdo, una revista francesa envalentonada por la actitud de Macron, que ahora publica caricaturas que atacan al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, poco después de publicar caricaturas despectivas que insultan al profeta Mahoma.

Mientras tanto, los musulmanes han reaccionado enérgicamente a la retórica antiislámica de Macron que ha abusado de la "libertad de expresión" simplemente como una tapadera. El único país musulmán que acogió calurosamente las declaraciones de Macron es Emiratos Árabes Unidos. En una entrevista con el periódico alemán Die Welt, el ministro de Relaciones Exteriores de los EAU, Anwar Gargash, dijo que las declaraciones de Macron deben ser atendidas cuidadosamente; Gargash defendió abiertamente esta mentalidad, que equipara al islam con el terrorismo. Y lo que es peor, Gargash acusó a Erdogan de atacar a Francia instrumentalizando la religión como herramienta política.

Emiratos Árabes Unidos es el único país musulmán que apoya la retórica antiislámica y anti-turca empleada por Francia. La actitud de Francia ha dado lugar a llamamientos en muchos países musulmanes para boicotear los productos franceses en todo el mundo islámico, y se llevaron a cabo protestas en muchos países, particularmente en Turquía, Catar, Pakistán, Libia y Azerbaiyán. Así como el boicot semioficial de Arabia Saudita hizo que la gente de Arabia Saudita se preocupara por los productos turcos más que nunca, la enemistad contra Turquía que Emiratos Árabes Unidos y Francia han estado tratando de construir e inculcar en la gente de la región también resultará infructuosa. En otras palabras, los esfuerzos franceses y emiratíes para generar hostilidad contra Turquía están destinados a fracasar en las calles del mundo árabe y solo están ayudando a aumentar la influencia de Turquía.

Ver también: Académico: caricaturas similares a las de Charlie Hebdo fueron dibujadas sobre los judíos en 1930

* Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

* Traducido por Abdullah Enes Gungordu en Ankara.
*Numan Aygen, quien estudió ciencias árabes e islámicas en Damasco, es actualmente estudiante de posgrado en el Departamento de Política Global y Relaciones Internacionales de la Universidad de Bahcesehir.

**Mehmet Rakipoglu es asistente de investigación en el Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de Batman. También está cursando un doctorado en el Instituto de Oriente Medio de la Universidad de Sakarya.

** María Paula Triviño contribuyó con la redacción de esta nota

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