Política, Análisis

Hermandad musulmana en camino a colaborar con la oposición

La intención de la hermandad de colaborar con la oposición se ha interpretado como la aceptación de esta de que la legitimidad del primer presidente elegido democráticamente, Mohamed Morsi, llegó a su fin con la muerte de este hace unos meses.

Aydoğan Kalabalık   | 01.01.2020
Hermandad musulmana en camino a colaborar con la oposición Sede Hermandad Musulmana en Egipto. (Archivo - Agencia Anadolu).

EL CAIRO

Por: Aydogan Kalabalik

Con el anuncio de su apoyo a la declaración del opositor Mohamed Ali, la Hermandad Musulmana de Egipto demuestra que ha entrado en una nueva etapa en la que prefiere mantenerse en una misma línea con toda la oposición del país.

El pasado domingo la hermandad había anunciado su apoyo a la declaración hecha pública el pasado viernes por el artista y contratista opositor, a través de la cual este llamaba a la oposición a unirse bajo un mismo techo y a colaborar entre sí.

La intención de la hermandad de colaborar con la oposición se ha interpretado como la aceptación de esta de que la legitimidad del primer presidente elegido democráticamente, Mohamed Morsi, llegó a su fin con la muerte de este hace unos meses.

De hecho, el 12 de diciembre de este año la hermandad había declarado que, tras la muerte de Morsi, la legitimidad había “vuelto al pueblo egipcio, quien se la otorgaría a quien quisiese mediante elecciones libres y justas”.

La hermandad había expuesto en un comunicado escrito las razones por las cuales había decidido apoyar la declaración de Ali. Según este, la hermandad había cambiado de postura en tres principios.

El apoyo de la hermandad a la declaración que llamaba a todas las fracciones de la “oposición patriótica” a colaborar entre sí y a unirse bajo un mismo techo se ha interpretado como que el movimiento está dispuesto a abrirse hacia el exterior y adoptar una postura más reconciliadora.

La promesa del movimiento de “continuar con su lucha junto a aquellos que fuesen honrados sin adelantar a nadie, pero sin quedarse detrás,” se ha interpretado como su renuncia temporal a ser la cabeza de la oposición y su objetivo de formar gobierno.

Por último, el énfasis de la hermandad en “establecer un estado civil, democrático y moderno que elija a su presidente e instituciones a través de elecciones libres y justas” se ha interpretado como unos principios sobre los que todos los ciudadanos egipcios se podrían poner de acuerdo, en vez de sus eslóganes tradicionales.

En declaraciones al corresponsal de la Agencia Anadolu, el portavoz de la hermandad, Talat Fahmi, aseguró que el movimiento era parte de la sociedad egipcia, afirmando que la situación económica, política y social en la que se encontraba el país obligaba a la oposición a ayudarse mutuamente.

Fahmi explicó que ninguna organización o partido de la oposición podía hacer realidad ninguno de los objetivos de la revolución del 25 de enero de 2011, en la que los ciudadanos egipcios se rebelaron contra el régimen del expresidente, Hosni Mubarak, recalcando la necesidad de una colaboración entre la oposición.

“La hermandad llama a formar una sola fila por una vida decente y libre”, añadió Fahmi.

El académico egipcio experto en movimientos políticos, Khairi Umar, explica que la hermandad carece de una definición clara de la legitimidad simbólica de Morsi, señalando que este discurso de la hermandad carece de base constitucional.

Según Umar, el fracaso de la oposición en el exterior ha forzado a la hermandad a cambiar de postura. “Está bien que la hermandad haya cambiado de postura sobre tres principios. No obstante, la hermandad continuará en la oscuridad hasta que las condiciones cambien. A la hermandad no le queda la fuerza para alcanzar su etapa anterior a 2010. La antigua dirección del movimiento era más flexible que la de ahora”, agregó Umar.

Por su parte, el experto en movimientos islámicos, Ammar Fayid, sostiene que la hermandad no ha abandonado sus principios, insistiendo en que su cambio de política se debe a los grandes sacrificios que se ha visto obligada a hacer y al hecho de que miles de sus miembros y simpatizantes siguen encarcelados.

“El movimiento no tiene la fuerza suficiente para oponerse a la administración de (el presidente de Egipto, Abdulfattah Al) Sisi. Por eso han elegido colaborar con los demás opositores. La hermandad necesita curar sus heridas internas y recomponerse. Tiene miedo de tomar ninguna decisión política o estratégica por temor a dividirse internamente”, dice Fayid.

La llamada de Ali en septiembre a realizar manifestaciones limitadas y poco vistas hasta el momento provocó en un principio preocupación en todo el país, hasta que Sisi las desestimó alegando tener el poder suficiente como para reunir a millones de sus seguidores en las plazas.

El documento de Ali contiene ocho puntos con principios generales y 11 con las prioridades a implementar durante la siguiente fase de su iniciativa. Entre los principios se encuentra la necesidad de que el régimen del gobierno sea civil, democrático y que el cambio de gobierno sea pacífico, así como la importancia de implementar la justicia transicional y la reconciliación social, cambiar el régimen actual y dejar en libertad a los presos políticos.

El 20 de noviembre, Ali había lanzado su “proyecto nacional e inclusivo de la oposición”.

*Traducido por Daniel Gallego.

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