Análisis

El Versalles de Palestina, la normalización de sus relaciones con Israel e Irán

Tras la firma de los Acuerdos de Camp David entre Israel y Egipto en 1978, Palestina empezó a quedarse aislada en medio de Estados árabes que, tiempo atrás, intentaban aislar a Israel.

Dr. Serhan Afacan   | 26.09.2020
El Versalles de Palestina, la normalización de sus relaciones con Israel e Irán Soldados israelíes hacen guardia mientras los palestinos asisten a un evento de plantación de aceitunas para evitar nuevos asentamientos israelíes en la ciudad de Tubas, en Cisjordania, el pasado 29 de febrero de 2020. (Nedal Eshtayah - Agencia Anadolu)

Estambul, Turquía

Por: Serhan Afacan

Tras la firma de los Acuerdos de Oslo entre Israel y Palestina en 1993, con la mediación de Estados Unidos, Edward Said escribió un artículo para la revista London Review of Books titulado La mañana siguiente, en el que calificó los acuerdos como el “Versalles de Palestina”, en referencia al Tratado de Versalles después de la Primera Guerra Mundial en el que Alemania salió perjudicada.

Tras la firma de los Acuerdos de Camp David entre Israel y Egipto en 1978, Palestina empezó a quedarse aislada en medio de Estados árabes que, tiempo atrás, intentaban aislar a Israel. En 1994, Jordania firmó un acuerdo limitado con Israel para normalizar las relaciones entre ambos países. Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2016, su administración presentó lo que llamaron el Acuerdo del siglo. Un plan que redactado sin haberse negociado previamente con Palestina a pesar de que afecta su futuro. En su lugar se ha intentado, desde el principio, convencer a las administraciones árabes para su implementación.

Irán es uno de los países que sigue de cerca estos desarrollos. Esto se debe a los problemas que experimenta con sus vecinos del Golfo Pérsico, con Emiratos Árabes Unidos (EAU) a la cabeza, y a las sanciones unilaterales impuestas por la administración de Trump. Sin embargo, no parece que la postura de Irán ante la situación y su discurso estén surtiendo efecto. El intento de Irán de convertirse en una superpotencia regional ha dañado sus relaciones con los vecinos del Golfo.

A partir de la revolución de 1979, Irán adoptó una política exterior que resalta el antiimperialismo y el antisionismo. Durante años, por un parte desarrolló un discurso en contra de Israel y por otra intentó desprestigiar a los Estados árabes de la región acusándolos de colaborar con Israel y de buscar reconocerlo. Sin embargo, Irán no es el único responsable de que hoy y ayer algunas administraciones árabes decidieran normalizar sus relaciones con Israel. El hecho de que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, haya profundizado su influencia en la región a costa de señalar a la “amenaza iraní” es patológico.

La postura de algunos países hacia Irán también ha propiciado la escala de la tensión. Las amenazas de Irán a los países que normalizaron sus relaciones con Israel no han surgido el efecto esperado hasta el momento ni lo van a hacer. Esto demuestra el fracaso de la política exterior de Irán. En un sentido se puede decir que lo que quiere hacer Irán lo está haciendo Israel.

Ver también: Europa intenta que Palestina vuelva a las negociaciones con Israel a través de diplomacia

A pesar del eslogan “ni Oriente ni Occidente, la república islámica” de Jomeiní, la administración del actual presidente de Irán, Hassan Rouhani, ha fijado su rumbo hacia Occidente en gran parte hasta depender del acuerdo nuclear del que Estados Unidos se retiró unilateralmente en 2018.

Desde 2003, Irán lleva siguiendo políticas en Oriente Medio que preocupan a los países de la región, pero que no hacen sino aislarla cada vez más. No cabe duda alguna de que los últimos acuerdos entre Israel y varios países árabes juegan en contra de Rouhani y dificultan su reelección en junio del próximo año. Es de sobra sabido el descontento del propio líder supremo de Irán, Ali Jamenei, con el Gobierno de Rouhani, quien en numerosas ocasiones ha señalado la necesidad de un presidente aferrado a los “principios revolucionarios y a la lucha” para superar las dificultades a las que se enfrenta el país.

Las administraciones árabes que firmaron acuerdos de paz con Israel no parece que han calculado bien las consecuencias negativas potenciales que les traerá el camino en el que se han metido. Sea cual sea su motivación, Irán resultará perjudicada y no tiene la posibilidad de alterar la situación con amenazas, ya que estas administraciones consideran este camino como un medio para eliminar las amenazas a su seguridad. Al fin y al cabo, Palestina saldrá la más perjudicada de todo esto, una Palestina pasiva entre discursos ideológicos y preocupaciones políticas reales.

*[Serhan Afacan completó sus estudios de Master y doctorado en la Universidad de Leiden sobre Irán. Actualmente es profesor en el Instituto de Oriente Medio y Estudios Sobre Países Musulmanes]

*Traducido por Daniel Gallego.

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