Política, Análisis

El futuro de la normalización entre Israel y los países del Golfo Pérsico

Las relaciones entre los países del Golfo e Israel comenzaron a desarrollarse especialmente después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas en Nueva York, a través de instituciones estadounidenses.

Doç. Dr. İsmail Numan Telci   | 10.06.2021
El futuro de la normalización entre Israel y los países del Golfo Pérsico WASHINGTON, EEUU - SEPTIEMBRE 15, 2020: El entonces presidente de EEUU, Donald Trump; el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu; el ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, Abdullah bin Zayed Al Nahyan y el ministro de Relaciones Exteriores de Bahrein, Abdullatif bin Rashid Al Zayani, participaron de la firma de los acuerdos sobre la "normalización de las relaciones" celebrados entre Israel, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahréin, en la Casa Blanca. (Casa Blanca - Handout - Agencia Anadolu).

ESTAMBUL

Por: Ismail Numan Telci

Los países del Golfo Pérsico han pasado recientemente a un primer plano luego de sus acuerdos de normalización de las relaciones con Israel. No se trata de un proceso que se desarrolló repentinamente, sino de uno que ha ido avanzando gradualmente durante los últimos 20 años.

Las relaciones entre los países del Golfo e Israel comenzaron a desarrollarse especialmente después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas del World Trade Center en Nueva York, a través de instituciones estadounidenses. Se sabe que países de la región con una política exterior intensa como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Catar, y otros más pasivos como Omán y Bahréin, mantenían relaciones con Israel en ámbitos como el social, comercial y la inteligencia.

La reciente rivalidad política con Turquía y el intento de prevenir la expansión de la influencia de Ankara a través de la región pueden considerarse como motivos detrás de la decisión de países como EAU, Arabia Saudita y Bahréin de desarrollar alianzas directas o indirectas con Israel.

Las diferencias en las respuestas a los ataques israelíes

Los recientes ataques de Israel contra la Franja de Gaza y Jerusalén han hecho surgir algunas dudas sobre el futuro del proceso de normalización de las relaciones con Israel. Si bien los países del Golfo adoptaron un discurso de condena, solicitaron el cese de los ataques y defendieron los derechos de los palestinos, las posiciones políticas de algunos países, como EAU y Bahréin, que encabezan el proceso de normalización, no pasaron más allá de enunciados pragmáticos. Arabia Saudita no adoptó una posición clara a la hora de exigir el cese de los ataques, pero sí provocó la reacción del público árabe en este sentido. Catar y Kuwait sí que mostraron una postura más clara. Incluso se llevaron a cabo protestas en Doha, la capital de Catar, en contra de los ataques israelíes.

Teniendo en cuenta estas posturas, se puede concluir que los países del Golfo se encuentran en una situación de división frente a la agresión israelí contra Palestina. Así mismo, las reacciones a la normalización con Israel y a sus ataques por parte de sus ciudadanos también reflejan esta división.

A primera vista, parece como si los países del Golfo tuvieran que encontrar un equilibrio entre acercarse a Israel y generar una política sobre la causa palestina en el marco de la identidad árabe. Desde Arabia Saudita hasta Bahréin, los países del Golfo abordan la causa palestina sin comprometer su identidad árabe. De hecho, el pretexto de EAU y Bahréin para normalizar sus relaciones fue que la decisión supondría “un buen futuro para Palestina” y detendría las “políticas israelíes de ocupación y anexión de tierras palestinas”. Otros países regionales influyentes como Arabia Saudita y Catar no rechazan incondicionalmente la normalización con Israel, pero consideran el establecimiento de un Estado palestino dentro de las fronteras y coyuntura anteriores a la guerra árabe-israelí de 1967 como una condición para la normalización. Si bien está claro que Arabia Saudita y Catar también querrán aprovechar los beneficios políticos, diplomáticos, militares y económicos de la normalización en un sentido pragmático, se puede decir que existen ciertos obstáculos por diversas razones.

La actitud de Arabia Saudita y Catar

Existe una gran presión sobre el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, especialmente por parte de los círculos políticos judíos en Estados Unidos, para que incluya a su país en el proceso de normalización. La percepción negativa del público saudí hacia la normalización con Israel impide que la administración de Riad actúe cómodamente sobre el asunto. Por lo tanto, se puede afirmar que el mayor obstáculo de Arabia Saudita para la normalización será la reacción de la ciudadanía. De hecho, Arabia Saudita se abstiene de oponerse directamente a Israel sobre la cuestión palestina y adopta un discurso crítico limitado en acorde con estos equilibrios delicados.

Por otro lado, Catar ha logrado preservar sus relaciones comerciales en desarrollo con Israel, especialmente desde finales de la década de los 90, pero tanto los cambios internos como los desarrollos regionales impidieron que la administración de Doha entablara diálogos de normalización con Tel Aviv. Al igual que Kuwait, Catar no limita su apoyo a Palestina al nivel del mero discurso, sino que lo demuestra en la práctica, especialmente con proyectos millonarios en Gaza. Esta actitud de Catar también se pudo ver cuando Israel atacó algunos blancos pertenecientes a Catar en Gaza. Los ataques al edificio donde se encontraba la oficina del canal de televisión Al-Jazeera en Gaza y la sede de la Media Luna Roja catarí se puede interpretar como un castigo directo de Israel.

El destino del proceso de normalización

Cabe preguntarse cómo afectarán la actitud agresiva y los ataques indiscriminados de Israel al proceso de normalización. El acontecimiento más importante que obstaculiza el proceso de normalización no son los recientes ataques de Israel, sino el cambio de poder en Estados Unidos. La administración de Donald Trump estableció estrechas relaciones estratégicas con las monarquías sunitas en la región y se esforzó por alinear los objetivos de política exterior de estos países con aquellos de Israel. Sin embargo, el distanciamiento de la administración de Joe Biden de las monarquías sunitas y su giro hacia el escenario asiático con el propósito de detener el ascenso de China, retirarse de Afganistán y equilibrar la seguridad en la región Asia-Pacífico, aleja a Washington de su antigua postura sobre la normalización entre Israel y el Golfo.

La priorización de encontrar soluciones a crisis en curso por parte de la administración Biden revela que Washington está dispuesta a incluir asuntos relacionados con Irán, Yemen, Siria y Libia en su agenda principal de la política de Oriente Medio. Se puede predecir que, bajo el mandato de Biden, Estados Unidos no se centrará en crear nuevas alianzas como lo hizo durante la era Trump y que, por lo tanto, no tenderá a apoyar los movimientos de normalización entre Israel y el Golfo y otros países árabes tan determinadamente como antes.

El ministro de Exteriores de Catar, Mohammed bin Abdurrahman Al Zani, dijo que la normalización con Israel es poco probable, demostrando de esta manera que Catar está pasando de ser un país pragmático a uno que se base en principios. Los recientes borradores de medidas punitivas y sanciones contra quienes tienen estrechas relaciones con Israel en Kuwait revelan que este país también tiene una clara postura contra la normalización. Las reacciones de Kuwait a los últimos ataques de Israel también pueden considerarse un indicador de esta postura.

Ver también: Normalización de las relaciones entre Israel y el Golfo genera un cambio de equilibrio en la región.

Por el contrario, no se observa un cambio serio en la política exterior de países como EAU y Bahréin después de los recientes ataques de Israel. Las élites políticas y las personas apoyadas por estas élites en EAU y Bahréin todavía tratan de presentar, tanto en los medios sociales como en aquellos tradicionales, a una Israel que actúa correctamente y de manera legítima a pesar de la reacción del público en contra.

De todo esto se puede deducir que el proceso de normalización puede verse interrumpido debido a desarrollos regionales e internacionales. Acontecimientos como el establecimiento de un nuevo Gobierno en Israel, la posibilidad de que el exministro de Defensa, Naftali Bennett, sustituya al ex primer ministro, Benjamín Netanyahu, en su cargo y la seria reacción de la comunidad internacional durante los últimos ataques de Israel ponen en peligro la futura normalización con Israel.

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

*Traducido por Daniel Gallego.

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