Análisis

Ebrahim Raisi, los pros y contras del candidato presidencial iraní

Puede que Ebrahim Raisi sea un candidato muy "adecuado" para el sistema establecido en Irán, pero es indiscutible que una parte significativa de los votantes iraníes no aprueba la forma en la que ha sido trasladado al poder.

Dr. Serhan Afacan   | 19.06.2021
Ebrahim Raisi, los pros y contras del candidato presidencial iraní TEHERÁN, IRÁN - 18 DE JUNIO: El candidato presidencial iraní, Ebrahim Reisi, emite su voto en un colegio electoral en la ciudad de Rey para la decimotercera elección presidencial de Irán, en Teherán, Irán, el 18 de junio de 2021. (Fatemeh Bahrami - Agencia Anadolu).

ESTAMBUL

*Por: Serhan Afacan

Hoy, 18 de junio de 2021, los votantes iraníes acuden a las urnas para elegir a su nuevo presidente. Según los datos actuales proporcionados por la Junta Electoral iraní, hay 59.310.307 votantes en Irán, cuya población alcanza los 83 millones, con 1.392.148 votantes primerizos. Sin embargo, el hecho de que la participación se mantuviera en un 42% en las elecciones generales celebradas en 2020, a pesar de los llamados a boicotear las elecciones, muestra que la tasa de votación será baja. Además, la campaña electoral, que fue bastante aburrida, no despertó entusiasmo en una parte significativa del público. Por tanto, a pesar de todos los llamados a participar en las elecciones, se prevé que al menos la mitad de los votantes no acudirá a las urnas, según estimaciones optimistas. Incluso hay quienes piensan que la participación en sí registrará en un mínimo histórico. Entonces ¿cuál es la razón de este desgano?

“¿El último clavo en el ataúd?”

Después de la decisión del Consejo de Guardianes de la Constitución, una de las instituciones clave de la República Islámica de Irán, respecto a los candidatos a la presidencia, solo se aceptó la solicitud de Ebrahim Raisi. El 17 de mayo, el Consejo anunció que solo 40 de los 592 candidatos cumplían con las condiciones necesarias. El 25 de mayo, el Consejo redujo este número a siete. Esta lista de candidatos final, formada a partir de eliminar posibles rivales, demuestra claramente que se preparó para abrirle el camino a Raisi, ya que tres de los candidatos no suponen un peligro para Raisi, mientras que dos se retiraron de la carrera a favor de Raisi y el último a favor del candidato Muhsin Mihralizade.

Por lo tanto, Raisi, un candidato presidencial muy acertado para los conservadores, ganará unas elecciones que, si bien no son dudosas, tampoco son pretenciosas. Raisi empezó su carrera política como rival del actual presidente, Hassan Rouhani, en las elecciones de 2017 en las que obtuvo el 38,28% de los votos frente al 57,14% de Rouhani. En 2019 fue elegido presidente del Poder Judicial. Sin embargo, el sistema no piensa dejar las cosas al azar incluso con un candidato con tantas posibilidades de ganar como Raisi. Su rendimiento frente los demás candidatos en los tres debates electorales fue mediocre. La percepción negativa general hacia Raisi tiene una dimensión mayor que la de las artimañas electorales empleadas a favor de él.

Mucha gente en Irán critica las elecciones y dice que están “amañadas desde el principio”. En su declaración del 5 de junio, titulada "El último clavo en el ataúd del republicanismo del sistema", el exparlamentario Muhammed Javad Hucceti Kirmani llamó al líder supremo del país, Ali Jamenei, a salvar a los votantes de tener que acudir a unas elecciones amañadas haciendo uso de sus poderes legales y declarando directamente al presidente. Kirmani argumentó que el aspecto republicano del régimen iraní se terminó con estas elecciones. A pesar de todas estas críticas, el propio Irán y las capitales de los países que siguen de cerca estas elecciones han comenzado a hacer sus cálculos con base en la victoria de Raisi. Entonces, ¿cuáles son los pros y los contras de Raisi?

¿Raisi, un nombre adecuado?

Durante su campaña electoral, Raisi llamó la atención sobre la corrupción y los problemas económicos y aseguró que les daría prioridad. Ante la gente, Raisi es una persona con un historial limpio en temas como la corrupción y carece de fracasos políticos, a pesar de haber sido parte de la comisión que sentenció a la pena de muerte a un grupo de opositores en 1989.

No se espera que Raisi declare la guerra a algunas de las libertades de las que los iraníes se benefician de facto, pero no legalmente. Con 60 años de edad, es un candidato relativamente joven en la política iraní. Así mismo, su nombre figuró entre los posibles sucesores de Jamenei.

En este sentido, puede aportar un nuevo aliento a la política conservadora. A estas alturas es inevitable que los conservadores también intenten lanzar una campaña de reformas al igual que hicieron sus rivales los reformistas durante el mandado del expresidente Mohammad Jatamí. La estructura social dinámica en Irán y las demandas de esta lo requieren.

La renuencia de los votantes iraníes a acudir a las urnas parece estar relacionada con la forma en que se manejan las elecciones más que con la persona de Raisi. Existen temas importantes en el horizonte para Raisi y la intensa agenda de política exterior está en lo más alto de la lista.

¿Qué le espera a la política exterior de Irán?

En comparación con Rouhani, Raisi carece de experiencia en política exterior. Los temas más importantes que le esperan son las negociaciones nucleares en Viena y las relaciones con Estados Unidos, que lo incluyó en 2019 en la lista de individuos sancionados por violar los derechos humanos. Aunque todavía no se haya declarado al respecto, parece que Estados Unidos tiene una opinión positiva sobre la elección de Raisi. Tampoco es que a Raisi le quede otro remedio que continuar con las negociaciones nucleares, las cuales es muy probable que terminen en un acuerdo, ya que Estados Unidos piensa que será más fácil llegar a un acuerdo con un Gobierno cercano a Jamenei y la importancia que la administración de Joe Biden da a poner fin al acercamiento entre Irán y China.

Afganistán, la situación en Oriente Medio y las relaciones con Turquía también serán puntos importantes en la agenda. La situación en Siria, que no ha progresado durante la era de Rouhani, también estará en la agenda del nuevo Gobierno. No tenemos suficientes datos sobre la visión de Raisi sobre las relaciones con Turquía. Sin embargo, las relaciones entre ambos países se pondrán a prueba con cualquier movilización en zonas de crisis como Siria, Irak y Yemen en los próximos meses. Teniendo en cuenta que el proceso de Astaná ha estado inactivo durante mucho tiempo y la imposibilidad de ejecutar un proyecto de transición política significativo en Siria, un interlocutor más compatible con el orden establecido en Irán no facilitará las cosas, pero permitirá establecer un proceso más previsible.

En Irán se celebran elecciones desde la revolución constitucional de 1906, a excepción de alguno que otro periodo extraordinario. En su entrevista con la revista The Economist poco antes de la revolución iraní de 1979, Ruhollah Jomeini, el fundador de la actual República Islámica de Irán, dijo que "uno de los deberes más importantes de quienes llegaran al poder después de la caída del Sha es procurar las condiciones necesarias para celebrar elecciones libres de una manera que ningún grupo o circulo influya en ellas". En diferentes ocasiones, Jomeini advirtió que las elecciones en la nueva República no debían convertirse en elecciones similares a las del período del Sha. Sin embargo, el mismo Jomeini también recalcó la importancia de elegir al candidato más "adecuado", eclipsando su énfasis en unas elecciones libres.

Puede que Raisi sea un candidato muy "adecuado" para el sistema establecido, pero es indiscutible que una parte significativa de los votantes iraníes no aprueba la forma en que ha sido trasladado al poder. Es muy controvertido que los círculos que dominan el sistema en Irán insistan en no abandonar el enfoque arcaico de "para el pueblo a pesar del pueblo". Esta es precisamente la fuente del desgano de los votantes iraníes.

*Serhan Afacan completó sus estudios de Master y doctorado sobre Irán en la Universidad de Leiden. Actualmente es profesor en el Instituto de Oriente Medio y Estudios Sobre Países Musulmanes.

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

**Traducido por Daniel Gallego.

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